OPINIÓN

La falta de responsabilidad en la gestión pública erosiona la confianza ciudadana

Puerto Rico enfrenta una crisis fiscal persistente acompañada de servicios esenciales debilitados, una población envejecida y vulnerable, y una juventud que ve su futuro fuera del país. El liderato político permanece atrapado en dinámicas que privilegian el conflicto y el posicionamiento por encima de la gestión efectiva, mostrando actividad constante pero sin dirección estratégica coherente. Se ha normalizado peligrosamente la ausencia de responsabilidad: cuando las políticas públicas fracasan o las instituciones no responden, rara vez se identifican responsables, perpetuando un sistema sin consecuencias efectivas para la corrupción y el mal manejo.

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