OPINIÓN

La maldad nunca se sale con la suya

El mundo cristiano recordó recientemente la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, considerada la mayor injusticia imaginable: la condena del inocente y la mentira convertida en acusación. Sin embargo, la historia no terminó en la cruz, sino en la resurrección. La narrativa culmina en la esperanza y la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre la opacidad.

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